Ejemplo de cómo calcular el ahorro de energía con luces LED.

En España según informaba la OCU en 2016, un hogar consume de media 9900 kWh de los cuales 410 kWh se destinan a la iluminación. Con 22,8 bombillas por hogar llama la atención que las de tipo LED solo representaban 0,1 bombillas (0,5% del total). Han pasado unos años y a día de hoy, las bombillas incandescentes que eran las que mayor peso tenían en el estudio (8,3 bombillas) ni siquiera se comercializan. Veamos  en detalle que ahorro nos puede suponer reemplazar todas nuestras bombillas por LEDs.

Inversión inicial.

Uno de los principales motivos que nos puede echar para atrás cuando nos planteamos el cambio a LED es el precio de las bombillas. Siempre hemos escuchado que son más caras, pero cada día su implantación es mayor y por tanto los precios se hacen más asequibles.

Si comparamos el precio de una bombilla de bajo consumo y una bombilla LED que sean de una calidad similar, las de bajo consumo siguen siendo mucho más económicas. Aunque hay opciones de compra para LED muy baratas lo más aconsejable aquí es elegir marcas reconocidas como Osram o Philips, por ejemplo.

Las opciones baratas suelen serlo debido a los materiales que utilizan. Materiales de peor calidad no solo afectarán al tipo de luz que producen sino que directamente van a reducir de forma considerable el tiempo de vida de nuestra bombilla. Si las especificaciones indican una duración de 50000 horas, una mala disipación del calor la puede reducir a menos de la mitad. Existen otros factores que pueden fundir nuestra bombilla si la electrónica que utiliza es de dudosa calidad. Por ejemplo, los picos de tensión que pueden producirse al conectar electrodomésticos de gran consumo, como un horno, acaban dañando el LED.

En definitiva, es preferible hacer un desembolso algo mayor al principio. El ahorro lo vamos a tener a largo plazo debido a la eficiencia que podemos alcanzar en el consumo diario.

Comparativa de consumo.

Para no complicar mucho la comparativa vamos a suponer que todas las bombillas tienen la  misma luminosidad (700 lúmenes) y que todas son del mismo tipo. El cálculo además lo hacemos para un supuesto de 23 bombillas que funcionan 6 horas al día.

Bombilla Potencia (W) Consumo mes(kWh) Gasto mes (€) Ahorro mes (€)
LED 7 28,98 4,06 €
Incandescente 60 248,4 34,78 € 30,72 €
Halógena 35 144,9 20,29 € 16,23 €
Bajo consumo/ Fluorescente 11 45,54 6,38 € 2,32 €

 

* Hemos supuesto un precio de la luz de 0,14 €/kWh

En la tabla anterior podemos observar que el ahorro mensual es bastante considerable, y más si aún seguimos usando la mayoría de nuestras bombillas de tipo incandescente.

Quizá 6 horas de funcionamiento para un hogar medio sea demasiado. Dependiendo de la época del año puede ser mucho menos tiempo. Tampoco van a estar todas las bombillas encendidas ese número de horas (lo lógico es tener apagadas las luces de las habitaciones de casa donde no estamos) y todos los días del año. Dicho esto, queda claro viendo la comparativa que cuantas más horas necesitamos tener encendida la luz, mayor es el ahorro. En oficinas, establecimientos y en general sitios donde la luz está encendida muchas horas el cambio por LED se amortiza en cuestión de meses.

Caso práctico.

Variar el cálculo para un caso en particular es bastante sencillo. Teniendo en cuenta el precio del kWh, y para cada bombilla que tengamos de los diferentes tipos, cuál es la potencia que consume, es cuestión de hacer unas pocas cuentas. Vamos a verlo con un ejemplo práctico para que quede más claro.

En casa tenemos:

  • 12 bombillas incandescentes de 60 W. Funcionan una media de 5 horas al día.
  • 6 bombillas halógenas de 47 W. Funcionan 2 horas al día.
  • 4 tubos fluorescentes de 15 W. Funcionan 3 horas al día.

El consumo mensual vendrá determinado por la suma de los consumos para cada tipo de bombilla:

Es decir, el consumo mensual en iluminación es de:

El consumo si reemplazamos todas las bombillas con LED de 12 W es de:

Cada hogar en particular es un caso diferente, pero con el ejemplo que hemos puesto podemos ver que se pueden llegar a ahorrar hasta 15 € mensuales en la factura de la luz.

La conclusión final es que si una sola bombilla LED nos puede costar cerca de 10 € y tenemos que reemplazar 20 bombillas, nos supondrá un gasto inicial de 200 euros, pero habremos amortizado la compra en poco más de un año con el ahorro que nos va a suponer mes a mes.

Lugares donde los focos LED son una mala elección.

Son pocas las zonas de nuestro hogar o entorno de trabajo en las que el uso de iluminación LED está desaconsejado. Pero conviene dejar claro cuáles son las condiciones para las que debemos valorar otras opciones.

Espacios abiertos. A veces nos encontramos con lugares donde hay pocos puntos de luz y para cubrir todo el espacio es necesario contar con una luz dispersa. El problema de los focos LED es que cada diodo produce un haz de luz direccional. Existen focos con numerosos diodos y reflector para intentar paliar este problema, pero si nuestra necesidad es una luz uniforme en todo el espacio las lámparas fluorescentes son la mejor opción. La mayor desventaja de las lámparas fluorescentes es que al encenderlas y apagarlas en periodos cortos de tiempo su vida útil se reduce considerablemente.

Ya existen luces LED tubulares, equivalentes a las fluorescentes y con todas las ventajas del LED. Con el tiempo seguramente sean la mejor elección pero de momento su precio sigue siendo muy elevado (pueden costar unas 4 veces más).

Temperaturas muy elevadas. Las propias bombillas LED producen muy poco calor en comparación con otras bombillas. El problema está cuando necesitamos disponer de luz en ambientes calurosos. Cuando la bombilla funciona en un entorno que supera los 65 grados comenzará a fallar.

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