Cómo limpiar faros por dentro al coche.

Tan importante como limpiar las luces delanteras por fuera puede ser llevarlas limpias por dentro. En esta entrada te contamos como limpiar faros por dentro. Existen diferentes maneras de limpiar los faros de tu coche por dentro, algunas más complicadas que otras. A continuación vamos a ver cuál es la más conveniente para tu coche.

Suciedad en el interior de los faros.

Parece que los fabricantes de faros para coches están de acuerdo. A día de hoy en la mayoría de modelos no se pueden separar fácilmente el cristal y la óptica del faro. El hecho de venir sellados es precisamente para impedir la entrada de cualquier tipo de suciedad. Pero al parecer no es una tarea sencilla evitar la entrada de polvo, que va a bloquear buena parte de la luz que emiten nuestras bombillas. Si estás leyendo esto seguramente es porque tienes este problema.

La suciedad en el interior de un faro puede deberse a diferentes motivos. A parte del polvo que puede entrar desde el exterior, por los huecos donde se colocan las diferentes bombillas en algunos vehículos entra vapor procedente del motor. Este vapor debido al calor que se produce bajo el capó, suele ser grasiento. Esto es importante conocerlo para comprender que limpiar con agua únicamente no servirá de mucho. Vamos a necesitar aplicar algún producto desengrasante.

Limpiar luces delanteras por dentro.

La primera complicación que encontramos para limpiar el interior de los faros es el hecho de que debemos extraer el foco y cada coche puede tener un montaje diferente. Es cuestión de buscar donde están los tornillos que lo fijan al chasis.

Lo que vamos a necesitar para hacer la limpieza es lo siguiente:

  1. Un par de imanes, no pueden ser muy grandes para poder trabajar cómodamente. Los imanes de neodimio son la mejor elección porque siendo pequeños son muy potentes. Los puedes encontrar dentro de un disco duro viejo por ejemplo. O puedes comprarlos, son baratos.
  2. El trozo de un paño de microfibra, como los que se utilizan para limpiar las gafas es ideal. Igual que antes, si no lo tienes a mano, puedes comprar un buen trozo por poco dinero.

Este método para limpiar los faros por dentro consiste en meter uno de los imanes en el interior del faro. A continuación, con el otro imán atraerlo desde la parte exterior. De este modo lo vamos a poder ir desplazando a través de toda la superficie de forma fácil.

En primer lugar lo que tenemos que hacer es envolver ambos imanes en un trozo de microfibra cada uno. Previamente habremos cortado un tamaño suficiente para que quede bien cubierto. Hacer esto tiene principalmente dos motivos, por un lado obviamente el paño es suave y va a permitir atrapar todo el polvo en el interior y por otro lado no menos importante, la envoltura de ambos imanes es necesaria para no rayar la superficie del cristal.

La mejor manera de que el imán que metemos en el interior y la microfibra no se separen es coser bien el paño con hilo. También puedes emplear pegamento textil o cualquier otro tipo de pegamento instantáneo.

Para conseguir un acabado perfecto, antes de introducir el imán envuelto en la microfibra dentro del foco, lo mejor es que lo rocíes con un limpiador de cristales (Cristasol).

Ya puedes ponerte manos a la obra. Tanto para meter el imán en el interior como para sacarlo con cuidado puedes ayudarte de un destornillador, o cualquier varilla de metal.

Puedes ver este video donde se explica muy bien detallado cómo realizar la limpieza.

Otras técnicas para limpiar las luces delanteras por dentro.

En Internet se encuentran varias propuestas sobre como limpiar el interior de los faros. Si navegas por foros de automoción te das cuenta de que existen ideas bastante ingeniosas para realizar una limpieza del faro valiéndose de maña.

Limpieza rápida.

Si no estamos dispuestos a complicarnos mucho la vida podemos recurrir a esta técnica que es rápida y sencilla. Cuando solamente tenemos polvo dentro del faro, no es necesario desmontarlo. Simplemente aplicando un chorro de aire a presión podemos mejorar la calidad de luz que emiten nuestros faros. No todo el mundo dispone de una pistola de aire para realizar esta tarea. Puedes probar con un secador de pelo, aunque es más difícil de manejar por el tamaño que tiene y además la fuerza de emisión de aire será menor. Si tenemos un secador de pelo con diferentes boquillas, deberemos usar la que sea más fina para aumentar la presión de salida del aire.

En la misma línea de realizar una limpieza sin complicarnos en exceso podemos humedecer un paño pequeño en cristasol. En esta ocasión si tendremos que extraer el faro del vehículo para trabajar más cómodamente. Introducimos el paño por el hueco que queda al retirar la bombilla. Y con una herramienta fina y larga, como puede ser un destornillador, vamos dando pasadas sobre la superficie del cristal. Hay que tener especial cuidado al mover el destornillador para no rayar la superficie si se nos escapa el paño. Así no vas a conseguir un acabado impecable, simplemente por el hecho de que es muy difícil alcanzar todos los recovecos que se pueden dar en un faro dependiendo del diseño, que es diferente para cada modelo.

Meter el faro en el horno.

Esta técnica es la que genera mayor polémica por el temor que nos puede generar acabar dejando inservible nuestro faro. Consiste en meter el faro en el horno a una temperatura no muy elevada, 100 grados máximo, durante 10 o 15 minutos. Esto se hace para derretir el poliuretano que hace de unión entre la óptica y el cristal. Una vez separadas ambas partes podemos limpiar cómodamente el interior del cristal.

Para volver a unir de nuevo las dos partes debemos comprar un adhesivo de poliuretano. Este adhesivo es equivalente al original del faro y es elástico para adsorber adecuadamente las vibraciones.

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